Etnografía y Artesanía

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Una Forma de Vida Singular

Etnografía

La Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga cuenta con una población de más de 20.000 habitantes repartidos en una treintena de pueblos, diseminados por la geografía del macizo. La abrupta orografía y las dificultades de comunicación hacen que cada uno de estos pueblos mantenga unos rasgos propios. Hasta hace pocas décadas los caminos a pie eran el único medio de acceso a la mayoría de ellos, a través de sinuosos recorridos que sortean barrancos y cumbres.

Aunque los modelos arquitectónicos han ido cambiando, Anaga no ha perdido la esencia de sus pueblos, conservando numerosas muestras de los diferentes modos de hábitat utilizados a lo largo de los siglos: la casa-cueva, la casa de cubierta vegetal, la vivienda con cubierta de teja y azotea, y las grandes haciendas.

Recorrer los pueblos y hablar con sus gentes nos pone en contacto, todavía hoy, con numerosos elementos de nuestra cultura y tradición.

Los principales núcleos que forman parte de la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga que se pueden visitar son los siguientes:

  • Afur
  • Roque Negro
  • Casas de la Cumbre
  • Catalanes
  • Almáciga
  • Taganana
  • Benijo
  • Chamorga
  • Roque Bermejo
  • Lomo de las Bodegas
  • La Cumbrilla
  • Taborno
  • Chinamada
  • Las Carboneras
  • Los Batanes
  • Bejía
  • Igueste de San Andrés
  • San Andrés
  • El Suculum
  • María Jiménez y los Valles
  • Valleseco
  • Valle Tahodio
  • Pedro Álvarez
  • Tegueste casco
  • Punta del Hidalgo
  • Bajamar

El Trabajo de las Manos y las Mentes de los Vecinos y las Vecinas del Macizo de Anaga

Las principales actividades artesanas todavía presentes en el Macizo de Anaga son la cestería de mimbre y de palma (sombreros, esteras y las propias cestas), las rosetas, los calados, las miniaturas en madera y el labrado de la tosca (piedra de origen volcánico).

Aún se pueden encontrar algunos cabreros que elaboran cairanos, un tipo de mochila de cuero de cabra sin pelar, y zurrones de cabrito que se utilizan para amasar el gofio.

El trabajo de la cerámica ha ido desapareciendo en esta zona, aunque actualmente aún existe alguna asociación de artesanos y artesanas del Macizo de Anaga que sigue elaborando cerámica tradicional.

Especialmente reconocidas eran las ollas que se elaboraban en el núcleo de San Andrés hasta los años treinta del siglo XX, hasta tal punto que este núcleo era conocido como San Andrés de las Ollas.

Finalmente, siempre se ha trabajado la madera en el Macizo de Anaga y por ello, existe una tradición en la fabricación de baúles, sillas o armarios.